jueves, 29 de septiembre de 2011

Arte e Inclusión social. Prácticas en América

Telas pintadas en el taller de JAMAC
Los días 15 y 16 de septiembre asistí al seminario Arte e inclusión social. Prácticas en América, organizado por el Museo Picasso de Málaga. Creo que fue un evento realmente interesante y con unas ponencias seleccionadas con muy buen criterio. La idea del seminario era dar a conocer proyectos artísticos de referencia en el contexto de América del Sur, que tuviesen una intencionalidad de intervención social y de integración en el contexto. Las propuestas seleccionadas por Paulo Portela, coordinador del seminario y educador jefe del Museo de Arte de Sao Paulo (MASP), proponían también una reflexión sobre el papel de las instituciones culturales como agentes de inclusión social.

Dentro del enfoque museístico y desde el papel de las instituciones culturales, Paulo Portela abrió el seminario relatando unas interesantes experiencias educativas del MASP que tiene un programa de trabajo con los policías militares de Sao Paulo, con vistas a reducir el estrés que les produce su trabajo y que utiliza el arte como un medio para expresar sus emociones, miedos, ideas y a reflexionar sobre su vida y su trabajo.

El brasileño Celio Turino realizó una interesante reflexión sobre el concepto de cultura y expuso el programa del gobierno brasileño de creación de Puntos de Cultura.

Mª Carmen González, explicó el programa educativo Think Art, de la Fundación Cisneros, que lleva el arte a las escuelas de muchos barrios desfavorecidos de ciudades de América del Sur mediante estrategias para desarrollar habilidades de pensamiento crítico y creativo en línea de la educación para la comprensión.

Paulina Guarnieri, expuso el trabajo de la Fundación Proa de Buenos Aires, centro de arte contemporáneo que busca una fuerte presencia en su entorno social. Entre sus iniciativas, el centro cultural Nómade, que lleva a cabo talleres en el espacio público del barrio: http://centroculturalnomade.blogspot.com/

Una de las intervenciones que más me gustó fue la de Mónica Nador, artista brasileña que lleva años viviendo en un barrio de favelas de Sao Paulo (Jardim Miriam) y trabajando con estas comunidades a través de JAMAC, un punto de cultura creado por ella misma, a través del cual ha desarrollado proyectos comunitarios como el "parque para brincar e pensar", un espacio de juego y encuentro creado en lo que era un espacio residual de la favela, o su proyecto Paredes Pintura mediante el cual a través de la técnica del stencil, los vecinos decoran sus casas con los diseños que ellos mismos desarrollan a través de un taller de estampación:






El trabajo de JAMAC puede seguirse a través del blog:
http://jamacarteclube.wordpress.com/projetos/

La fotógrafa chilena Andrea Jösh expuso el resultado de su taller de fotografía desarrollado con las comunidades mapuche de Chile (taller Aiwin), en el marco de la Trienal de Arte de Chile de 2009. Inspirado en el proyeto TAFOS, de Perú, en una línea de etnofotografía contemporánea, en este proyecto las comunidades mapuche fueron invitadas a retratarse a ellos y a su entorno, con unos resultados realmente interesantes que se pueden ver en el Blog del taller:
http://talleraiwin.blogspot.com/

Imagen tomada del Blog del taller Airwin


Franklin Aguirre relató la histora de la Bienal de Venecia en Bogotá. Una inciativa crítica surgida de un colectivo de estudiantes de la Escuela de Artes Visuales en la capital Colombiana en el año 1994, en el barrio de Venecia, para generar un espacio alternativo para la creación de obras de arte público y comunitario, desde una perspectiva relacional y contextual. Las obras de la bienal deben estar realizadas a partir de la realidad del barrio y tomar como temática ese contexto concreto, en ella participan artistas locales, emergentes, profesionales e internacionales. Parte de la historia de esta bienal puede seguirse en el blog:
http://www.bienal-venecia-bogota.blogspot.com/


El seminario fue cerrado por el profesor de la Universidad de Málaga, Manuel López Melero, con una conferencia sobre el significado de la inclusión social, abordando el punto de vista de las personas con discapacidad, temática que, ciertamente, se echó en falta que no fuese tratada desde el punto de vista del arte y los museos en el conjunto de la programación del seminario.

martes, 20 de septiembre de 2011

Ciudades creativas



La revista Creatividad y Sociedad, editada por la asociación Asocrea, publica números monográficos con estudios e investigaciones sobre creatividad desde diferentes puntos de vista: la educación, el arte, la empresa, la psicología, el desarrollo humano, etc.

Desde el número 10 sus contenidos se pueden descargar desde la página web de la revista. Se pueden encontrar monografías en relación con la creatividad y la ciencia, la publicidad, la eduación infantil, la educación musical, el teatro, el arte y la mujer, las TIC y, en este último número de septiembre de 2011, sobre ciudades creativas.

En este monográfico, en el que he tenido la suerte de participar con un artículo, se pueden encontrar interesantes acercamientos a la idea de la ciudad entendida como un espacio para la creatividad social, compartida y renovadora del espacio público desde perspectivas del arte, el juego, la arquitectura, o los nuevos modelos de relaciones sociales y de participación.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Ruth Asawa


Ruth Asawa, foto de Nat Farsman, 1954
Ruth Asawa, foto de Imogen Cunningham
Este verano en Estados Unidos he tenido la oportunidad de descubrir artistas realmente interesantes y completamente desconocidos para mi. Una de ellas es Ruth Asawa, con cuyas obras me encontré en el Museo de Young de San Francisco. Ruth Asawa es una escultora Californiana de origen japonés. Nació en 1926, y todavía vive y ha tenido una vida fascinante, con no pocas dificultades, pero comprometida desde el principio con el arte y la educación. Sus padres, inmigrantes japoneses, eran granjeros (aunque sin tierra propia ya que esa época el gobierno americano no les permitía ser dueños de la tierra, tan solo explotarla) y su infancia la vivió llevando junto con su familia, una dura vida de trabajo. Ella y su familia vivieron las trágicas consecuencias que para los inmigrantes japoneses en EEUU tuvo la Guerra Mundial y el conflicto con Japón: en el año 42 su padre fue detenido y ella, su madre y sus hermanos, realojados en un campo de trabajo donde estuvieron cerca de dos años.

Su vocación artística fue muy temprana y sus estudios fueron primero de educación artística para pasar en el año 1946, a ser admitida en el Black Mountain College, la mítica escuela de arte americana (de la que prometo un post en las próximas semanas) donde tuvo como profesores, entre otros, a Merce Cunningham, Josef Albers o Buckminster Fuller. En concreto la relación con estos dos fue más allá de la de profesor-alumno, para llegar a ser una fuerte amistad. También conoció en esa época al arquitecto Albert Lanier, que sería su marido y a la fotógrafa Imogen Cunningham.

Tuvo una familia muy numerosa y ha vivido en San Francisco todos estos años, llevando a cabo una gran producción de obra que ha incluido también una gran cantidad de escultura pública, sobre todo fuentes, muchas de las cuales todavía pueden verse en la ciudad.

Trabajando con niños en el Alvarado Art Workshop

Me gustaría destacar también su dedicación a la educación artística en contextos comunitarios que la llevó a ser una activista a favor del poder del arte en la educación. Lideró el proyecto Alvarado Art Workshop, que comenzó como un iniciativa de los padres de los alumnos para introducir el arte en la escuela y crear talleres en los que trabajasen artistas voluntarios, entre ellos Ruth como madre de alumnos. Este proyecto implicaba la revalorización del trabajo artístico en el curriculum y la ralización de obras como murales para las paredes del centro o huertos y jardines comunitarios. Comenzó con una única escuela en el año 1968 y se fue extendiendo a más centros con los años hasta la actualidad, que se ha convertido en el San Francisco Arts Education Project, que supone un proyecto estable de artistas residentes para 20 escuelas públicas de la ciudad.

Dibujo y escultura de alambre




Sobre su obra, pues creo que aunque sea mínimamente, a la vista de estas imágenes se puede intuir su gran belleza, su delicadeza y a la vez su fuerza visual. En un viaje a Toluca, México en el año 1947 descubre la técnia de la cestería que usaban los artesanos locales lo que la inspirará para desarrollar esa técnica particular para trabajar el alambre con el que crea sus esculturas. Un en apariencia sencillo "loop", que le permite generar esa formas orgánicas que juegan de esa manera tan bonita con el espacio, con la forma y con la luz. Su trabajo tuvo una recepción muy fría por parte de la crítica en un principio, que lo "rebajó" a la categoría de "decoración doméstica", más que de escultura contemporánea, debido a su carácter artesanal de elaboración, lo que ha sido interpretado como un ejemplo de la tradición de la exclusión de la mujer de la categoría del "gran arte" moderno (Doman, 2007)


Imagen de parte de su instalación en el museo De Young
Escultura de Alambre


Ruth Asawa en fotografía de Imogen Cunningham


Otra parte de su trabajo escultórico se haya inspirado en la tradición del origami japonés y del trabajo con el papel y también tiene obras de carácter más lineal, más inspiradas en sus dibujos y con formas arbóreas. Para profundizar en la obra de Ruth Asawa se puede consultar la completa página web con su nombre o el estupendo catálogo del que he tomado la mayor parte de esta información y las fotos:

Cornell, D. (ed.)(2007): The Sculpture of Ruth Asawa. Contours in the air. San Francisco. Fine Arts Museum of San Francisco & University of California Press.


cita:
Doman, E.K. (2007): "Critiquing the Critique, Ruth Asawa's early Reception" en Cornell, D. (ed.): The Sculpture of Ruth Asawa. Contours in the air. Fine Arts Museum of San Francisco & University of California Press, pp.128-137

jueves, 1 de septiembre de 2011

Un diseño genial



He tenido la oprtunidad reciente de ver en el MOMA una exposición en la que se mostraba el boceto, junto con las primeras pruebas, del famoso diseño de Milton Glaser I love New York. Se trata sin duda de uno de los diseños más copiados, difundidos y reinterpretados de la historia y que con más acierto se ajustó a la tarea para la que fue pensado. A mediados de los años 70 el turismo en  la ciudad de Nueva York estaba por los suelos debido al miedo que despertaba la asociación del nombre de esta mítica ciudad al crimen y la delincuencia. En el año 1976 el Departamento de Comercio de Nueva York encargó a la agencia en la que trabajaba Glaser un logo para una campaña para relanzar el turismo en la ciudad y despertar sentimientos positivos hacía ella.

No pudo ser más acertada su creación. Desde entonces ese logo se ha convertido en uno icono gráfico moderno y en uno de los diseño más exitosos de la historia. Estampado en todo tipo de objetos que se venden como recuerdos de NY ha probado su versatilidad no solo en esa posibilidad de adaptación a todo soporte sino en su posibilidad de ser transformado en cientos de miles de declaraciones de amor por todo tipo de ciudades, personas o cosas en todo el mundo. Lo curioso es que el logo estuvo pensado para una campaña de tres meses...

Boceto y prueba (debajo) de Milton Glaser en la exposición Standard Deviations: Types and Families in Contemporary Design, en el MoMa


En esta entrevista en vídeo el famoso diseñador es preguntado por el logo y muestra su satisfacción por haber creado algo que tanta gente ha reutilizado. El logo estuvo 10 años en uso libre hasta que se registró.Curiosamente Glaser no tiene el copyright.